Organización y condiciones de vida en el desierto

ORGANIZACIÓN Y CONDICIONES DE VIDA EN EL DESIERTO

La población vive en tiendas de campaña distribuidas en cuatro grandes campamentos o Wilayas que tienen el nombre de regiones del Sáhara Occidental (Aaiun, Smara, Dajla y Auserd). Dentro de cada wilaya hay las “Dairas”, que son pequeños núcleos de tiendas que tienen el nombre de ciudades originarias del Sáhara Occidental (Amgala, Mijic, Daora, etc.).

En cada Wilaya hay cinco o seis dairas. La ubicación de cada wilaya viene condicionada tanto por razones estratégicas como por la existencia o proximidad de agua. Las condiciones de vida a los campamentos de refugiados son extremadamente duras: Temperaturas superiores a los 50o en verano y temperaturas muy bajas las noches de invierno, ausencia de luz eléctrica y agua corriente, y muchas carencias con respecto a las necesidades más básicas (vestido, alimentación, asistencia sanitaria…). Aún así, la población saharaui gobernada por el Frente POLISARIO ha conseguido una organización social en los campamentos realmente admirable.

Hace falta decir que la organización social de las dairas esta básicamente con cargo a las mujeres, puesto que los hombres han estado hasta ahora en el frente de guerra. En general son las mujeres quienes componen los diferentes comités populares que velan por el buen funcionamiento de la sanidad, educación, abastecimiento, etc.

La sanidad está basada en la medicina preventiva, por un lado, y en la asistencial y hospitalaria por otro. Cada daira cuenta con un centro de sanidad donde se resuelven los casos sencillos de tipo ambulatorio y cada wilaya tiene un pequeño hospital para intervenciones poco complicadas. En ambos lugares, además de la atención a los enfermos se hacen charlas de orientación sanitaria, aunque el material sanitario se insuficiente.

En el campo educativo podemos constatar el esfuerzo del Frente POLISARIO por tal de empezar la reconstrucción del país formando y educando a toda la población pasando del 99 % d’analfabetismo a la total escolarización total de los niños y niñas de 3 a 16 años. Además, hay campañas de alfabetización destinadas a los adultos que no pudieron estudiar, y que tienen lugar durante el verano, y está la escuela “27 de febrero” destinada a las mujeres, en la que se imparten clases para preparar maestras, auxiliares de clínica, costura y se enseñan otros trabajos artesanales.

Las necesidades de organización en los campamentos de la población civil y de la guerra durante todos estos años ha llevado a una economía de supervivencia: la ayuda internacional de países amigos y de organizaciones humanitarias son la base de la economía de la RASD.

A pesar de la situación de guerra que han vivido en estos años, los refugiados han procurado no perder su identidad como pueblo y han cuidado mucho las manifestaciones culturales y artísticas. Cada daira dispone de su grupo folclórico. Existe además el comité de artesanía que vela por la conservación de la realización de alfombras, el trabajo del cuero, la madera y el esparto.

Por Joan Balart